Las anécdotas son relatos reales de las
reacciones, totalmente diferentes, que
los animales dan al uso del pastor
eléctrico o cerca eléctrica.
1.-
Una curiosa anécdota
de la vida real con caballos y vacas
2.-
Relato del
comportamiento de las ovejas
#3
1.- UNA CURIOSA ANÉCDOTA DE LA
VIDA REAL
(Comportamiento del caballo y la vaca)
Si
usted ha llegado leyendo mi página hasta aquí,
permítame que le cuente una de mis muchas anécdotas
vividas en 27 años fabricando pastores eléctricos. En un
terreno comunal de más de 350 hectáreas de un pueblo de
mi provincia, llegado el mes de noviembre sacaban el
ganado propio y dejaban libre el pastizal para
arrendarlo a ganaderos de provincias limítrofes que esta
vez trajeron 14 yeguas y dos vacas para pasar lo más
duro del invierno.
Cuatro meses son muchos días y después de las "vacas
gordas llegaron las vacas flacas", la comida escaseaba y
los mejores bocados estaban precisamente allí, debajo de
la línea de la cerca del pastor eléctrico, por lo que
(muchas veces de rodillas) poco a poco fueron dejando
rasurada la pradera.
Llegado final de marzo siguiente retornaron los
asturianos con su camión para llevarse el ganado y pese
a que deshicieron la cerca quitando estacas y alambre en
un tramo de más de 100 metros no
fueron capaces a sacar ni un solo animal, pues como las
descargas eran potentes tenían memorizado el punto
exacto por donde se extendía el alambre así como sus
efectos y antes de llegar daban bruscamente la
vuelta.
Acudieron al Alcalde Pedáneo (ya
que se trataba de un terreno comunal) y
armados con palos y una soga se juntaros más hombres que
animales. Al final de la mañana consiguieron sacar todo
el ganado menos una de las vacas que tuvo que ser
reducida por el veterinario con un dardo anestesiante.
El pueblo era Quintanilla de Sollamas,
Llamas de la
Ribera (León); el pastor eléctrico un Zagal
tipo 20
con bobina
18U-1, las estacas de
acero corrugado de la construcción, trocitos de
tubos plástico de polietileno, y como aisladores las cuerdas de rafia,
de plástico (o de nailon) que
vienen atando las alpacas de la
alfalfa o de la paja, con un solo hilo de línea y el
retorno a un árbol verde como pica de tierra, es decir "la
cerca Zagal"
Como dirían Iriarte y Samaniego en sus fábulas...MORALEJA:
Antes de poner cualquier pastor en su cerca, piénselo primero, pues si elige un Zagal con bobina 18U-1 en
vez de tener que tender 2, 3, ó 4 hilos de alambre con
UNO le basta y se puede ahorrar mucho tiempo,
trabajo y dinero.
UN DETALLE. El
sentido olfativo de los
animales y sobre todo
(por este orden) el
elefante, el perro, el caballo,
el cerdo-jabalí, la vaca, el
venado, el gato,....
detectan, desde cierta
distancia, el funcionamiento del
pastor. ME EXPLICO.-
Cuando transcurrido un segundo
del primer disparo (de unos
10.000 voltios) se ha
generado el siguiente, de los
efectos del primero no queda
nada en la línea, es decir, que
se ha fugado a tierra y esa fuga al
atravesar el aire ha convertido
el oxígeno en ozono,
produciendo un olor muy
característico que nosotros no
detectamos pero que los
animales sí, ya que su
sentido del olfato es unas 14
veces (el gato) a 60
veces (el elefante) superior
al nuestro. Por otra
parte, cuando el animal recibe
la primera descarga del pastor
ese olor a ozono es muy
intenso y la descarga muy
desagradable, por lo que ambos
efectos han quedado grabados en
su memoria. Por lo tanto, si el
pastor deja de funcionar
el animal se entera enseguida y
a los pocos días volverá a
intentar hacer una de las suyas.
Los animales son capaces
de detectar olores que
las personas ni siquiera sabemos
que existen.
2.- RELATO DEL COMPORTAMIENTO DE DE LAS OVEJAS
De las experiencias
que yo he tenido "educando ovejas" me quedo grabado el
comportamientos de estos animales en un caso muy concreto en
el uso del pastor eléctrico.
En una ocasión, fui a llevar un
pastor al paraje conocido como "Valdepalacio" de la
localidad de Joarilla de Las Matas (león), donde el señor
Luis G. I., siguiendo mis instrucciones, había montado una
cerca con dos hilos de alambre en una extensión de unas siete hectáreas. Para situarnos un poco, diré que en uno de
los lados de la finca que terminaba en pendiente habían
hecho un desmonte y en la parte allanada se encontraba la
nave y un cobertizo. A su vez la nave estaba dividida en dos
por los comederos una parte para las ovejas paridas y la más
exterior para el resto del rebaño. Es decir que de ordinario
las no paridas estaban en el cobertizo exterior y sólo
entraban a la nave para comer.
Recuerdo que le ayudaba un señor
mayor en la faena de atender el rebaño, y cuando me vio
llegar con aquel aparatito en la mano exclamó: ¿Con eso..?; ¿con eso quieres dominar estas ovejas?
Fíjate, me decía al
mismo tiempo que intentaba abrir la cancilla de hierro de
entrada a la nave. Evidentemente las ovejas el ver la
cancilla medio abierta interpretaban que les había llegado
la hora de comer y los 150 animales se precipitaban sobre
ella.
Como es preceptivo, para
"educarlas", colocamos un alambre aislado a unos 35
centímetros del desmonte, así como por delante de la
cancilla y una vez conectado directamente al resto de la
cerca, colocamos el pastor con su toma de tierra y les
echamos de comer alpacas de alfalfa detrás del alambre.
Pudimos observar como las ovejas después de recibir la
primera descarga retrocedían ya que delante estaba el
terraplén de dos metros de altura, pero que instantes después los
mismos animales volvían a repetir la operación una y otra
vez, hasta que transcurridos unos 30 minutos se situaron a
dos metros del alambre pero mirando siempre para la comida.
El señor les abrió la cancilla, pero las ovejas ni se
inmutaron.
Antes de dar por terminado
el
adiestramiento, el señor Luis, sabedor de lo que supone para
estos animales el cereal en grano, trajo un cubo de cebada y
se la echó detrás del alambre. ¿Pueden creer que con la
golosina del cereal no hubo ni una sola oveja que no
volviera a repetir la operación una y otra vez como antes?.
Ahora sí, tengo que decir que antes de 15 minutos todo se
había calmado.
Transcurridos unos tres meses,
yo volví a pasar camino de Sahagún de Campos por aquella
carretera, paré mi coche y al percatarse el señor Luis de mi presencia
salió a recibirme al medio del campo. Por la forma de saludarme y la alegría y
satisfacción que demostraba, yo dije para mí. ¡Caramba!
¡A este
hombre le tienen que haber ido muy bien las cosas con el
pastor eléctrico!. Me echó la mano por encima del hombro y
haciéndonos camino por entre el rebaño, al
llegar
al lado del desmonte, me dijo, a la vez que señalaba
una espigas raquíticas que no levantaban más de dos cuartas
del suelo, ¿qué, te acuerdas de la cebada que les echamos
aquel día de la prueba?, pues mira, ahí nació, ahí creció y
ahí tienes las espigas pero no se las han comido.